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Eres bueno en lo que haces, ¿pero TU TRABAJO te hace feliz?

Te cuento mi experiencia, todo estaba bien hasta que me dí cuenta que yo no podía decidir por mí. Con esta historia quizás reflexiones y te preguntes si tu trabajo te hace feliz.

¡Era viernes! tenía mi infaltable café sobre mi escritorio, los audífonos puestos y trabajaba en un reporte que debía entregar el lunes, todo bajo control. El ambiente de la oficina era genial, sobre todo los viernes, porque todos entrabamos en ese mood, sabíamos que venia el fin de semana y era un día en el que todos estábamos de buen humor. Como normalmente solía pasar, mi jefe me llamó a su oficina, así que tome mi laptop y me acerqué, llegué sonriendo, pues yo estaba en modo «happy friday» pero todo cambió cuando me miro fijamente y me dijo: «siéntate y cierra la puerta. Tenemos que hablar».

Por unos segundos sentí un vacío en el estómago y me sentí confundida, pues pensaba sobre ese último feedback, que había sido positivo. Yo había ascendido rápidamente y, aunque la mayoría de las veces llevaba trabajo a casa porque no me alcanzaba el tiempo, yo me sentía conforme, para ser más sincera, podría decir que estaba dichosa con mi trabajo.

—Mi jefe: «Viviana. La compañía ha decidido que…. debes ‘bajar a la operación’. Necesitas aprender más para seguir creciendo en el área».

En ese momento todo se derrumbó para mí.

—Yo: «¿Jefe no entiendo? Pero yo, no quiero ir a la operación, no es lo que me gusta hacer. ¿Hay alguna posibilidad de que me pueda quedar aquí?»

—Mi jefe: «No. Es un tema que ya está decidido desde la pasada, reunión de planeación. Necesitas estar en ‘PISO’ y ver las cosas como se mueven allá.

—Yo: Jefe, pero es que yo ya conozco la operación. Para mí no… yo no quiero despertarme un día y ver que han pasado 20 años de mi vida encerrada en una operación o en una planta”.

—Mi Jefe: «Bueno, ya está decidido Viviana. Vamos a cambiarte el contrato y tu cargo. El lunes a las 2 de la tarde te van a citar de recursos humanos para firmar y explicarte todo, vas a empezar a realizar turnos de 8 horas porque allá todo es diferente, ya sabes, se trabajan los fines de semana, creo que vas a tener menos días de vacaciones… y, vas a tener que hacer turnos de noche. Pero eso te lo explica recursos humanos el lunes. Así que ve organizando todo para tu entrega de cargo».

¡Me quedé de una sola pieza!

A pesar de que llevaba en ese entonces más de 9 años de experiencia, ¿ese era el paso que la compañía me pedía dar? Estaba demasiado confundida, yo sentía que me iba bien, tenía todo lo que podía esperar de un buen trabajo. Un buen salario, fines de semana “libres”, una posición de confianza, contrato directo con la compañía, dirigía un área con muchas responsabilidades además de personas a mi cargo. Beneficios de salud, por vacaciones, porque si y porque no.  Era maravilloso. Y ahora…¿Porqué debía aceptar un cambio de condiciones que yo no había elegido?

Pero ya estaba decidido, las cosas ya estaban en marcha. La compañía me pudo dar muchas más opciones, pero en ese entonces mi destino estaba en manos de una sola persona: Mi Jefe.

Bueno, no se trata de nada personal, mi jefe era buena onda, tenía buenas ideas, era una persona accesible y daba algunos buenos consejos, ya te conté al inicio que ese era mi trabajo soñado. No se trataba de él, tampoco de mí. Simplemente se trata de que cuando trabajas para una compañía las decisiones tienen cierto alcance. Según el cargo que ocupes.

El día llegó

Me entregaron mis botas, un casco, un par de pantalones de astronauta para el frío, una casaca,  un chaleco reflectivo que era más grande que yo y bueno, ya no me reconocía, es más pasaba desapercibida porque todos eramos iguales allí, diría yo invisibles.

Empecé y fué difícil, aunque seguía siendo buena en lo que hacía, me esforzaba para generar resultados. Pronto empecé a cambiar y a mejorar el área. En poco tiempo logré ganarme el aprecio y respeto de la mayoría de los 70 auxiliares a mi cargo y a hacer equipo con mis nuevos pares. Los números también hacían lo suyo.

Pero pasó poco tiempo para que mi situación personal cambiara por completo. Mis fines de semana eran de trabajo nocturno, muchas noches me quedé dormida frente a la pantalla de mi laptop, “pasaba vergüenzas” y no lograba acostumbrarme. Dejé de usar maquillaje porque, ¿para qué?, me sentía cada vez más invisible y desmotivada.

Tuve mucho tiempo para pensar sobre replantear mi vida profesional y buscar una manera de sentirme mejor en mi lugar de trabajo, creo que este fué el camino hacia búsqueda de las primeras razones para construir mi marca personal, sabía que tenía que encontrar algo mejor así que empecé a explorar.

¿Tu trabajo te hace feliz?

No pasó mucho tiempo cuando decidí renunciar. Tenía bajo la manga un nuevo proyecto que esperaba y una nueva aventura de aprendizaje como emprendedora y empresaria, pero esa es otra experiencia que te comparto en los aprendizajes de mi primera experiencia como emprendedora.

Renunciar a esa gran compañía no fue el fin, todo lo contrario, fue el inicio de grandes descubrimientos de mis verdaderas capacidades y habilidades, así como la prueba de cuán resiliente puedo llegar a ser. Después de todo, logré tomar el control y volví a ser yo quién decidiera por mí. Fue una experiencia reveladora y aprendí.

Ahora me ves aquí, viviendo de lo que me apasiona, compartiendo con personas motivadoras, siendo visible, pero sobre todo aportando a los demás por medio de mi propósito. Tal vez en esto último podemos coincidir en que la razón de mi marca personal también podría ser la tuya, sobre todo en el sentido de encontrar un propósito rentable para dar valor al mundo.

Tú también seguramente eres muy bueno en lo que haces, ¿pero tu trabajo te hace feliz?

Toma el control de lo que sea que estés deseando y decide por ti. Porque si puedes y te lo mereces.

Viviana Morales Villa es consultora y estratega en Marca Personal y Emprendimiento. Cuenta con más de 10 años de trayectoria en reconocidas empresas, se enfoca en brindar herramientas y estrategias para el desarrollo y posicionamiento de marcas personales e ideas de negocio a emprendedores que quieran vivir de su propósito. Fundadora y Directora General de Respira Digital Agencia.

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